Mujeres Casadas

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Antes que nada debo decirles que tengo 39 años, casada, 1. Pero bueno, les cuento que en una ocasión hace unos alos, salí con mi esposo y mi hija que en ese entonces tenia 5 años, fuimos al centro y tuvimos que viajar en el Metro que en muchas ocasiones lleva tanta gente que entras y sales de los vagones entre puros empujones y ese día se me ocurrió ponerme mujeres Casadas vestido algo corto, poco escotado porque hacia mucho calor ese dia, despues de hicer algunas compras y cuando ibamos de regreso nos tocó el momento en que el metro estaba mujeres Casadas lleno, así que nos paramos en el anden a esperar que llegara el proximo tren y muchos hombres se pararon cerca de nosotros, evidentemente con la idea de manosearme y así sucedió. Mi marido cargó con un brazo a mi hija y en la otra mano llevaba unas bolsas con cosas que habíamos comprado, así que parado detrás de mi intento rodearme por la cintura pero fuimos arrastrados al vagón a puros mujeres Casadas. Desde el primer momento en que el tren se detuvo, sentí manos en mis piernas, en mis nalgas, recorriéndome, apretándome, haciendo de lado mujeres Casadas mínima protección de mi vestido, tratando de alcanzar mi panocha, intentando llegar sus dedos hasta mi ano.

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Primero me espanté, sentía que estaba a punto de ser violada por mujeres Casadas multitud de hombres que me arrastraba, me manoseaba y me separo de mi marido, luego me preocupé, mi hija estaba ahí y mi marido hacía su mejor esfuerzo para portejerla, lo cual lo obligó a dejarme totalmente desprotejida. Sigo mujeres Casadas saber cuantas manos me tenían agarrada, sólo se que en mi exhitación intente recorrer mis senos, mis nalgas, mis piernas, mi vagina y en ninguna parte me pude tocar porque había alguna mano debajo de la mía y en lugar de mujeres Casadas algo por quitarlas, mujeres Casadas mi mano ayudaba a hacer los movimientos que mayor placer me producían para indicarles de esa manera lo que quería que ellos hicieran. No obstante, sentía unas que parecían querer arrancarme los pezones. Dolor y placer juntos, que cosa tan maravillosa, pienso que había dos manos de distintas personas urgando mi vagina, clavando sus dedos en mi vagina de pronto una alternando con otra, varias manos en mis nalgas, pero especialmente una de ellas que se alojó entre ellas y sin piedad me clavó un dedo por el culo pero cuando otras manos intentaban hacer lo mismo, ese dedo se enterraba aún más defendiendo el lugar que había ganado y perforandome completamente el ano.

Afortunadamente mujeres Casadas marido, a unos paso de mí no veía nada y sólo le limitaba a intentar ver si estaba bien. Mujeres Casadas vaya que si estaba muy bien, en mi desesperación, busqué las vergas que estuvieran a mi alcance y con gran alegría encontré una le meti la mano dentro del pantalón, lógicamente en breves instantes dos vergas más buscaban ser acariciadas, estrujadas, masturbadas y así lo hice, procurando masajearles los testículos y hacer que se pusieran muy duras, muy inchadas. Seguramente tenía el vestido levantado casi hasta la cintura porque en un momento sentí un chorro de semen caliente estrellarse contra mi nalga izquierda y empezar a escurrir a lo largo de mi pierna. Mientras sentía escurrir mis jugos por una pierna, trataba de mantener la otra medio levantada para permitir que me penetraran con mayor profundidad tanto la vagina como el ano.